Acres de Diamantes

Me llegó este correo, lo comparto por que me pareció una historia interesante:

En el año de 1843 nació un hombre que iba a afectar profundamente la vida de millones de personas.

Este hombre se llamaba Russell Herman Conwell.

El Dr. Conwell estudio para ser un abogado, luego se transformó en un editor de periódicos y finalmente en un reverendo.

Fue durante su carrera en el ministerio cuando un grupo de jóvenes se le acerco después del sermón y le preguntaron si él estaría dispuesto a instruirlos en cursos de nivel universitario.

Todos querían ir a la universidad, pero carecían de recursos financieros para ir a una.

El Señor Conwell les dijo que él iba a pensarlo y que volvieran en unos cuantos días.

El Señor Conwell se puso a pensar que sería una buena idea si existiera una universidad especialmente creada para jóvenes pobres pero que se merecieran una mayor educacion.

En poco tiempo la idea lo consumía.

Era un proyecto que valdría la pena. El necesitaría comprometerse al 100%. Una vez que empezara no podría volver marcha atrás.

Tenía que ser transformado en una ambición consumidora. En eso el estaba completamente claro.

Y casi completamente solo, el Dr. Conwell recogió varios millones de dólares y creó una de las universidades más prestigiosas de los Estados Unidos, Temple University.

El Dr. Conwell dio más de 6,000 charlas en todo el país. Y en cada uno de ellos relato la misma historia, llamada “Acres de Diamantes”

Era una historia verídica que lo había afectado a él muy en lo personal hacia muchos años…y tuvo el mismo efecto en todas sus audiencias. Espero que te motive a ti tambien.

El dinero necesario para construir la universidad vino en caudales.

La historia es la de un granjero en África que escuchó los cuentos de otros granjeros que encontraron fortunas descubriendo minas de diamantes.

Estos cuentos excitaron tanto al granjero que no se pudo contener y vendió su granja para ir a buscar diamantes por el mismo.

Empaco sus cosas y paso el resto de su vida trasteando a través del continente Africano, buscando sin éxito las gemas brillantes que le traerían altos precios en los mercados del mundo.

Finalmente un día, en un arrebato de desesperación, se arrojo a un rio profundo y se ahogo.

Entre tanto en la granja, el granjero que la compro atravesó un pequeño riachuelo de no más de dos pies de profundidad.

Cuando de repente vio un resplandor de luz brillante y azul que provenia del fondo del riachuelo. Se agacho y lo recogió, era una piedra de un buen tamaño y el decidió llevársela a la casa.

Lo puso en el alfeizar de la chimenea como un objeto de curiosidad y se olvido de ella.

Algunas semanas después, un visitante vio la piedra, la cogió con las manos, la miro de cerca y casi se desmayo.

Le pregunto al granjero si el sabía que había encontrado.

El granjero dijo que no, que él creía que era un pedazo de cristal. El visitante le dijo que él había encontrado uno de los diamantes más grandes que se hubieran descubierto.

Bueno, el granjero tuvo problemas creyendo esto, y le dijo al visitante que el riachuelo estaba lleno de este tipo de rocas, no tan grandes como ésta, pero estaba regado en cantidades suficientes para llenar todo el fondo del riachuelo.

No hay que decir que la granja que el primer granjero había vendido, para poder ir a encontrar diamantes en otro lado, resulto ser la mina de diamantes más productiva del continente africano.

El primer granjero era el dueño, sin deuda alguna, de acres de diamantes. Y los vendió prácticamente por nada para poder ir a buscarlos en otro lugar.

Si él hubiera dedicado cierto tiempo primero para prepararse y educarse en asuntos de diamantes, como se ven y donde generalmente estan, el sin duda alguna hubiera reconocido que la geografía de su propia granja era exactamente el tipo de lugar donde los diamantes se podrían encontrar.

Y desde que el ya era dueño de una propiedad del continente africano, el debió explorar concienzudamente lo que ya tenía.

De haberlo hecho todos sus sueños se hubieran hecho una realidad.

Y la idea en esta historia que afecto tan profundamente al Dr. Conwell–y a todos los que la escucharon– es el conocimiento de que cada uno de nosotros tenemos adentro de nosotros mismos el talento y la oportunidad que tanto deseamos si buscamos detenidamente.

Todos y cada uno estamos ahora mismo en la mitad de nuestros propios “acres de diamantes”

La mayoria de las veces perdemos mucho tiempo en fantasías acerca del jardín en la casa del vecino, sin realizar que,si es bonito, es probablemente porque el vecino está trabajando más conscientemente en el.

No solo eso, sino que puede que otro vecino tenga fantasías acerca de nuestro propio jardín–y que tan bien se ve–y que le gustaría tener lo que tenemos.


Espero sus comentarios. Gracias.

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